El soplo

Del Cantábrico al Atlántico 4. De Foz a San Ciprian

♣ Del Cantábrico al Atlántico ♣ #Microhistoria ♣ Etapa 2 ♣ De Foz a San Ciprian: 33 kms ♣ 04-08-17 ♦ Episodio 118

 

En episodios anteriores: De Ribadeo a Foz, Mochila de supervivencia y Motivos para viajar

 

Sinopsis: Donde se cuenta lo del Chu chu tren, del misterio de la bota, de cómo un héroe fue en busca del dragón, de las historias en un Tren, de la negociación con un caracol y de cómo llegué de Foz a San Ciprián.

El Chu chu tren, dos turnos sin tirar

Foz se levanta con niebla, yo me levanto nublado entre un café caliente, un zumo y un donuts de chocolate. En mi mente trozos de la etapa de ayer. Y en silencio escribo una despedida en mi biografía. Tiro dados. Tanto camino de Santiago que cuando un día te pones a seguir la raya amarilla te lleva a una casilla con el siguiente rótulo: “Has perdido el Chu chu tren, dos turnos sin tirar y vuelta a Foz.

De marejadilla a marejada

 «¡Mierda!, vaya casilla más chunga». Y son las 13 horas. Sin arrancar. Sigo donde lo dejé. Pronóstico meteorológico: “Marejadilla a marejada” se escucha en la radio, «sí, aquí la radio sí llega». La casilla de San Ciprian la veo muy lejos. Me da tanto miedo poner metas en la vida. Empiezo a tener las horas contadas. Tiro dado. Un 5. Salgo de Foz, de Foz a San Ciprian. La casilla me indica dirección a la playa de Rapadoira, playa de Llás y Burela a 19 kms. 

Misterio de la bota….

Y me topo con la bota de un presunto cadáver, parte de un misterio. Un pescador que intenta pescar la otra bota y aclarar ese misterio que nunca se desveló, “el misterio de una bota” (próximamente el booktrailer). Una bandera amarilla, señal que avisa que las cosas no marchan bien.Y la bota sigue ahí, esperando a Sherlock Holmes, con la intención de contarle que hay algo más allá de la apariencia de las cosas, de las personas…el reflejo por el cual todos somos un misterio

Se me hace tarde….

Me siento como un jugador de futbol amonestado. Me siento. En el banquillo espero la estrategia. Empiezo a darle vueltas. Ya ves. – ¡A buenas horas. ¡Joder!, ¡no sé qué coño tengo hoy en la cabeza! -. Y debajo un precipicio. Y el mar. Un mar que me recuerda que los años han pasado, – entre tú y yo, se me hace tarde -. Y nos citamos para el siguiente encuentro.

Balcones de libertad

El cielo me sigue preocupando. Y hago camino. Paso campos de Galicia con su propia paleta de colores, cabañas erosionadas porque quisieron salir al ataque y perdieron, y castros que bien pudieron ser balcones con vistas a la libertad

Como héroe en busca del dragón

Y como héroe en busca del dragón, salgo ileso de un bello ejército de calas en Burela, de ocultos bosques encantados, de ríos inundados de seres peligrosos, de mares que me gritan “vete con los demás” la la la. «Sin duda, he vuelto a recuperar la imaginación, ahora tengo que comprobar si perdí de nuevo el juicio»

Historias de un tren

Y con paso triunfal, y a falta de señales, me guío por las vías del tren. Un tren que me cuenta la historia de un chico que piensa en las cartas que dejó para el último momento, la historia del reencuentro de una pareja que lo fue, la historia de Ella, la que seguia pensando que no era tarde para volver a empezar. Un tren cargado de historias, un tren cargado de sueños, a veces descarriados, a veces simplemente sueños, en ocasiones realidad. «…historias, esto sí que me gusta, si por algo a todo esto se le llamó “Historias de #elpezsoplo”»

Negociando con un caracol

«Salgo de mis pensamientos cuando unas gotas empiezan a mojarme. Un chirimiri. Ahora me mojan más. Un chirimiri agudo. Me estoy empapando. Ya no hay duda “¡realmente esto a lo que llamamos llover!”. Y se avecina la noche. Permiso para ponerme el cortavientos y colocarme el frontal en la cabeza. «Si es que has salido muy tarde, y lo sabes». Un caracol me saca los cuernos para indicarme el rumbo. Unos cuernos a cambio de una dirección. No tengo claro haber ganado esta negociación. No para de llover. Y lo peor es que ahora tengo que negociar con la noche. Sospecho que el caracol me engañó»

De Foz a San Ciprian

«Se hace la noche. Empieza la lluvia. Y el Airbnb desaparece entre la niebla; y yo aparezco y desaparezco en San Ciprian fundido con el agua. La ducha me recuerda que saliste muy tarde, que no debes infravalorar ningún camino. En la cocina enciendo el hornillo, y meto una pasta que en 5 minutos está cocida. Y me voy a dormir, no siento las piernas, otra etapa maratoniana.¿te vienes de vacaciones con Elsoplo?»

En el próximo episodio, las aventuras nos llevarán a Viveiro pero esta es una historia que deberá ser contada en otro momento

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Y en Episidios anteriores

Del Cantábrico al Atlántico 3. De Ribadeo a Foz

Del Cantábrico al Atlántico 1. Motivos para viajar

Del Cantábrico al Atlántico 2. Mochila de Supervivencia

…Y más Aventuras: Nepal, Islandia, Camiño Dos Faros, Alpes, Subiendo España a un Libro

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Del Cantábrico al Atlántico

#4 De Foz a San Ciprian

Escrito por Fernando Camacho

Colaborador: +8000

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